03 · Fuego con propósito
Dragobii y el horno de las cartas frías

La lluvia desenterró seis cartas de barro frente al antiguo correo de montaña. Estaban frías, húmedas y a punto de deshacerse.

Dragobii construyó un horno bajo y midió cada respiración. No necesitaba una gran llamarada, sino una temperatura constante.

Un sobresalto avivó el fuego y una tablilla crujió. El miedo de Dragobii volvió con la rapidez de una chispa.

En vez de apagarlo todo, estudió la arcilla y practicó una llama menor. La disciplina convirtió el temor en información.

Durante la tormenta sostuvo el calor exacto. Las cartas recuperaron firmeza sin perder las huellas de quienes las habían escrito.

Al amanecer llegaron al archivo del pueblo. Dragobii entendió que su fuerza no valía por su tamaño, sino por el cuidado con que sabía usarla.