02 · Especial de Día de Muertos
Brujbii y el vestido de las voces ausentes

Brujbii entró al archivo con su vestido oscuro y una certeza habitual: todo recuerdo valioso debía permanecer bajo control.

El espejo de obsidiana no mostró su rostro. Devolvió nombres ausentes y pétalos de cempasúchil que ninguna orden podía detener.

Una costura violeta apareció en sus mangas mientras seguía las velas. Cada puntada surgía al reconocer una historia que no le pertenecía.

Ante el altar comprendió que había confundido custodiar con poseer. Devolvió el relicario y el gris de su vestido comenzó a volverse plata.

La llama robada regresó a su lugar. El maquillaje floreció sobre su rostro y la tela se volvió blanca, no como premio, sino como testimonio.

Al amanecer, Brujbii atravesó el camposanto sin apropiarse del silencio. Por una noche, recordar no significó controlar: significó dejar descansar.