08 · Presencia, no reparación
Robii y el taller de las cosas que no se arreglan

Una caja musical llegó al taller sin mecanismo y con la madera partida. Su dueña no pidió que sonara: sólo que no desapareciera.

Robii fabricó engranes, calculó resonancias y probó motores diminutos. Cada mejora alejaba la caja de lo que había sido.

Al encender el último prototipo, la tapa se fracturó. Robii interpretó el silencio como una medida de su propio fracaso.

Escuchó por fin la historia del objeto. La música importaba menos que las marcas dejadas por unas manos ya ausentes.

Retiró el mecanismo nuevo y construyó un soporte discreto. Conservó la grieta, estabilizó la madera y documentó cada huella.

La caja permaneció en silencio, pero dejó de estar perdida. Robii descubrió que su valor no dependía de producir siempre una solución perfecta.